trabajo y amigos en
Facebook ) disfruta al sol en una concurrida terraza madrileña de
un tinto de verano. Decide
que ha llegado el momento de comunicarse con su primo,
residente en la actualidad
en las antípodas, en Nueva Zelanda. Per (en realidad se llama
Pedro, pero todos le
llaman Per, que en Oceanía se pronuncia algo parecido "Pir") que
mojado aún se dirige a su
toalla con la tabla de surf bajo el brazo, escucha su teléfono
móvil sonar en el interior
de la mochila .Una vez se ha sentado en la toalla atiende el
teléfono.
− ¿Hello?
− ¿Qué “Jelou”? Per,
Perito, primo ¿Cómo va eso campeón?
−Primo, qué sorpresa −dice
recostándose en la toalla− . No sabía nada de ti desde que
me vine de España. ¡Ay que
ver! ¡Podrías venir a visitarme!
−Primo, para eso te llamo
–dice Pepito con jolgorio incorporándose un poco en la silla
de plástico dónde está
sentado.
−¿Vas a venir a verme?
−Qué dices, hombre. Te
llamo para que te vuelvas para España ya.
−Primo… −y mientras dejar
caer la palabra gira la cara al compás que marcan los
muslos y cachetes de unas
chicas que han pasado caminando por delante de su toalla−
eso lo dices porque no has
visto las rubias que tengo a mano yo aquí. Cabroncete, no
sabes lo que te pierdes.
−Dejate de rubias y sácate
el billete, que si te das prisa estás aquí para la feria de
Sevilla. Será mejor que
avises a tu jefe y al casero lo antes que te sea posible, no vaya a
ser que te pongan pegas y
tengas que retrasar tu vuelta a casa.
−No sé a qué vienen tantos
disparates, primo. Pero te voy a contar: yo me vine de
España con una mano
delante y otra detrás. Creía que hablaba Inglés, pero lo que
aprendí intentado ligar
con las suecas en Torremolinos al llegar aquí me sirvió de poco.
Descubrí que tenía peor
acento que Rafael cantando Aquario. Estaba en la escala social
por debajo de los
aborígenes, tuve que trabajar de ayudante del ayudante del
friegaplatos en un
chiringuito de comida Tailandesa. Ahora hablo Inglés (good morning
por aquí, nice to meet
you por allá) −al hablar movía al son de sus palabras la mano que
no estaba ocupada con el
teléfono−. Vivo como un marqués con un trabajo magnífico
que me hace ganar mucho
dinero.
“Organizamos torneos de
Surf y Kitesurf. En la playa, cientos de personas esperan a que
lleguen el viento y las
olas, todos miramos hacia arriba, expectantes y nerviosos.
Cuando llegan y todos se
echan al agua empieza el espectáculo…es una sensación
difícil de describir. Sin
dejar de lado las borracheras desproporcionadas que
perpetramos después y que
aquí meto más por meses que allí por años. Lo siento,
primo, pero no tengo
intención de irme”.
Pipo ladea la cabeza −Es
que no te enteras de lo que te estoy diciendo. Aquí puedes
hacer lo mismo que allí.
Coges tu furgoneta y te encaminas a Tarifa o Portugal, allí
puedes hacer el hippy todo
lo que quieras, con tus olas y tus nubes, viviendo también
como un marqués, y disfrutando
además de las cosas buenas de la vida. Dime que allí
te preparan una paellita
con marisco al ladito de la playa, o que te puedes ir de tapas a
comerte un jamoncito a la
una de la tarde, mientras el sol y el vino te sacan los colores.
¿No te acuerdas de qué
gustito da? Carnavales, Semana Santa, Feria, Día del Orgullo
Gay, San Fermines… y así
me puedo pasar el día contando ocasiones de alcoholizarse a
base de bien. Dime tú a
mí, que no sabemos vivir bien por aquí. Una abuelita que te
cuenta historias de la
guerra civil sentada en el banco de un pueblo, el del bar que
conoce a todos los
clientes por sus nombres… seguro que eso allí no se ve.
−Pero Pipo, yo no te digo
que los de allí no sepamos vivir bien, si aquello tiene un
montón de costumbres de
las que uno se acuerda y se pone tontorrón. El problema, es
que no compensa. Tener
cuatro títulos para hacerle el trabajo y el dinero a cualquier
empresario trápala que se
cree más listo que tú; y que evidentemente lo es, porque te
paga cuatro duros. Además,
quédate callado, porque con el rollo de la crisis y el paro,
casi le tienes que estar
agradecido. Eso aquí no pasa.
−Es que eso se ha
terminado, Per. Aquí ni hay crisis, ni nada que se le parezca.
−Pero que dices hombre, si
no nos han echado de Europa por el impacto ambiental que
supondría dinamitar los
pirineos y convertirnos en una isla, más cercanos a nuestros
amigos los africanos.
−No me dejas explicarme.
Es que todo era mentira.
−¿Mentira el qué?
−Todo: la crisis, las
subidas de precios, los cierres de empresas, las suspensiones de
pagos, los sueldos
mileuristas, los masters desamortizados…Todo era mentira, una
farsa, un artificio de la
imaginación desbocada de un creador. Por favor, Per, ¿De
verdad te llegaste a creer
que en nuestro país cada equis tiempo, aparece un listo que
estafaba miles de millones
con todo el desparpajo? ¡Por favor! Nuestra mochila tiene
siglos de gloriosa
Historia ¿En serio te creíste lo de la boda de la hija de Aznar?¿Y el
caso Malaya?¿Y las subidas
de impuestos y energía? Aunque claro, de eso se trataba,
nadie podía saberlo,se ha
montado todo muy bien… Pero , tengo el placer de ser el que
te comunique la verdad.
Nuestro país jamás podría estar tan devastado como hicimos
pensar. Nos costó trabajo
poder llegar a imaginarnos esas sinvergonzonerías tan
originales, crear en
nuestra mente los tótems del canallismo y la tropelía.
−¿Pero de quién es el
engaño? No entiendo nada.
−¡De todos! Nos hemos
puesto de acuerdo ¿No es maravilloso el ser humano? Todos
unidos persiguiendo un
objetivo común que hemos conseguido. ¡Fantástico!
−¿Qué objetivo?
−¿No te lo imaginas? Por
fin se acabó el soportar a los más prolijos y piolos, a los
músicos perro-flauta del
otro lado del charco, a los que debes comprar por lo que vale y
vender por lo que dice que
vale. Con nuestro pensado plan hemos conseguido echar a
los Argentinos.
−¡No me digas más! −en ese
momento Per se lame el dedo índice y lo sube al aire para
comprobar la procedencia y
velocidad del viento− esta noche te llamo y seguimos
hablando.
−Yo también tengo que colgar, me voy a casa que Valeria tiene que tener
las empanadas listas ya antes tengo que pasar a comprarle el mate.
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