Mujer de Sal
En la huida; el roce rugoso de la ropas raídas; el aroma en el aire del ardor de los cuerpos urdiendo en mi ser; el timbre de los llantos tristes, desesperados, taladrando mis tímpanos; en mi mirada, el cielo nublado por el humo, por las llamas, lloran mis ojos, se llaga mi alma; para siempre ,el sabor salado como savia y como sangre: arde Sodoma.
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